
DM11: Ángel Di María lleva su identidad al skyline de Rosario con una inversión de USD 30 millones
Redacción
El proyecto inmobiliario del campeón del mundo en Alvear combina oficinas, gastronomía, coworking, espacios culturales y un museo dedicado a su trayectoria. Con 26 pisos, 110 metros de altura y 15.800 m², DM11 busca convertirse en un nuevo referente del corredor sur del Gran Rosario.
Hay inversiones que buscan rendimiento. Y hay otras que, además, buscan construir presencia, patrimonio e identidad.
La Torre DM11, impulsada con participación de Ángel Di María, pertenece a esa segunda categoría.
El proyecto contempla una inversión estimada en USD 30 millones para levantar una torre de usos mixtos en el Micro Parque Industrial de Alvear, sobre el corredor de la autopista Rosario–Buenos Aires. La propuesta alcanza los 26 pisos, 110 metros de altura y aproximadamente 15.800 m² de superficie total.
Más que un edificio residencial, DM11 fue concebido como un polo corporativo y de servicios.
Un edificio pensado para el mercado corporativo
La propuesta contempla alrededor de 9.000 m² de oficinas distribuidos en 21 plantas, con superficies flexibles que pueden adaptarse a diferentes empresas y modelos de ocupación.
El proyecto también incorpora coworking, gastronomía, gimnasio, auditorio, terrazas, rooftop y espacios destinados a encuentros corporativos. Entre los elementos más singulares aparece además un helipuerto, reforzando el perfil empresarial del desarrollo.
En otras palabras: DM11 no está planteado simplemente como una torre para vender unidades, sino como un ecosistema de negocios.
Y ahí aparece uno de los aspectos más interesantes desde la perspectiva del real estate.
El nombre también es parte del activo
DM11 no es una denominación inmobiliaria convencional.
Las iniciales hacen referencia a Di María y al número 11 que acompañó al futbolista durante algunos de los momentos más importantes de su carrera. La identidad del proyecto, por lo tanto, está directamente vinculada a la figura del campeón del mundo.
Pero el componente identitario no termina en el nombre.
El proyecto contempla un museo vinculado al legado deportivo de Di María, integrando dentro de una inversión inmobiliaria un componente cultural y experiencial que difícilmente tendría sentido en un desarrollo corporativo tradicional.
Es una combinación particular: real estate + marca personal + cultura + negocios.

Alvear: apostar por un corredor en expansión
La ubicación también es parte de la estrategia.
DM11 se desarrolla en Alvear, al sur de Rosario, dentro de un microparque industrial y sobre uno de los principales corredores de conexión con Buenos Aires.
La apuesta busca acompañar la transformación de esta zona en un polo de actividad productiva, corporativa y de servicios. Desde el propio entorno del proyecto se lo ha definido como un posible nuevo referente visual del corredor sur.
Para el real estate, esto resulta especialmente relevante: los grandes proyectos no solamente se benefician de una zona consolidada; en determinados casos también pueden participar en la transformación de una zona emergente.
Y DM11 apunta precisamente a eso.
El arquitecto detrás del proyecto
El diseño está a cargo del arquitecto Gonzalo Sánchez Hermelo, profesional que ya había trabajado en la vivienda de Di María en Funes.
La relación previa entre arquitecto y futbolista agrega otro componente al proyecto: no se trata solamente de incorporar el nombre de una figura pública a un desarrollo, sino de construir una propuesta arquitectónica vinculada a una relación profesional preexistente.
Cuando el patrimonio también construye identidad
La lectura más interesante de DM11 quizás no esté únicamente en sus metros cuadrados.
Un deportista de escala internacional podría limitarse a diversificar su patrimonio mediante activos financieros, propiedades residenciales o inversiones tradicionales. En este caso, aparece otra lógica: invertir en un activo inmobiliario vinculado directamente con su lugar de origen y con su propia identidad pública.
Eso no significa que el proyecto no busque rentabilidad. De hecho, su programa de oficinas, gastronomía y servicios apunta claramente a generar actividad económica y comercial.
Pero hay algo adicional.
DM11 puede convertirse en un activo capaz de concentrar valor económico, valor de marca y valor territorial en un mismo proyecto.
Es una diferencia importante.
Porque un departamento puede ser un activo.
Una oficina puede ser un activo.
Pero un edificio de 110 metros que lleva el nombre de uno de los futbolistas más importantes de la historia de Rosario, incorpora un museo sobre su trayectoria y se convierte en un nuevo punto de referencia del corredor sur puede transformarse también en un símbolo urbano.
Del campo de juego al skyline
Di María construyó buena parte de su patrimonio jugando al fútbol en algunos de los clubes más importantes del mundo.
Ahora, una parte de esa historia comienza a trasladarse al territorio que lo vio crecer.
DM11 representa una forma de inversión que va más allá del ladrillo: capital financiero convertido en infraestructura, identidad convertida en marca y trayectoria personal convertida en un activo inmobiliario.
El proyecto comenzó a tomar forma constructiva durante 2026 y las estimaciones difundidas sobre su finalización se ubican entre 2027-2028 y 2028-2029, dependiendo de la fuente y de la actualización del cronograma.
Si finalmente se consolida como está proyectado, DM11 no será solamente otra torre en el Gran Rosario.
Será la materialización de una idea cada vez más presente en el real estate contemporáneo:
cuando una inversión combina ubicación, capital, arquitectura y una identidad poderosa, el inmueble puede convertirse en mucho más que metros cuadrados.
Puede convertirse en legado.
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